17 julio 2007

Panchita Ventolera: un producto de la lucha diaria de los cubanos

No fueron Tamara y Gladys las únicas mujeres que conocí a mi llegada a Santiago de Cuba. Mi buen amigo Santiago Vallina me tenía una sorpresa a mi llegada a su casa en la calle Aguilera. Juanca, ¿no viste ahí abajo a Panchita Ventolera? El misterio se mantuvo hasta que bajamos a la calle. Allí estaba Panchita, un automóvil Plymouth norteamericano del año 1946 en el que Santiago ha estado trabajando los últimos cuatro años. Con gran pericia, poco dinero y mucho invento, -no debe ser fácil encajar un motor de arranque soviético en un automóvil clásico americano-, Chago ha conseguido convertir un montón de chatarra inservible en un vehículo operativo reconvertido en una furgoneta, con la que espera hacer servicios de transporte a los particulares y obtener unos pesos adicionales. Tal como comentó un viandante que ha seguido con atención la evolución del vehículo, siempre parqueado en la céntrica calle aguilera… Caballero, es usted un héroe.

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